¿Las plataformas de networking son, social e ideológicamente, neutras?

Desde el blog amigo, Saber Libre, Jose Joaquín Contreras ha colgado un post llamado “‘Facebook’ o la Sociedad enredada“. Aunque colgué allí mismo una respuesta a lo que muestra JJ, creo que amerita un post más amplio aquí y en Policy Networks al respecto, sobre todo viendo cuanto de duro se le ha dado a Facebook desde varios lugares y cuanto de interés comercial puede haber tras tanto ataque.

Bien, Facebook es una de las varias plataformas de networking que hay en la actualidad. Otras también muy conocidas y, de hecho, más utilizadas que Facebook, son Hi5, MySpace, Tagged, Linkedin. Hay otras tantas que no están muy difundidas o que están en fase de experimentación como por ejemplo Spree que agrupa a comunidades de expertos, otras que circunscriben los intereses que marcan el flujo de relaciones en torno a temas específicos como el caso de Last.fm con la música, Flickr con las imágenes, Goticos para gente con gustos de ese tipo, y otras centradas en intercambios entre profesionales afines como Xing (antiguamente e-conozco y a quien se le unió la gente de Neurona). La lista, como bien se sabe, es no sólo interminable, sino que tiene un crecimiento exponencial … al menos en este momento.

Como plataforma para el networking, Facebook provee un espacio virtual montado gracias a tecnología web, para que personas que se conocen o que se han conocido interactúen, y para que otros se conozcan. Este es, en resumen, el objetivo último de cualquier plataforma de networking: facilitar la interacción entre sus miembros. El tenor, intensidad, valor y contenido de este tipo de intercambios, dependerá de una intencionalidad que, sin ser neutra, no posee la plataforma en si misma. En realidad, los patrones de acceso y uso de internet y las desigualdades que lamentablemente imperan aún en nuestras sociedades, marcan el tipo de persona que accede a este tipo de espacios virtuales, y eso, en definitiva, genera una distorsión de la plataforma que ésta no se ocupa de atender, y creo que tampoco a preveer. Así mismo, dada su característica de sistema abierto, no hay prácticamente ningún filtro para acceder a estas plataformas. Digo prácticamente ningún filtro, pues en realidad existe uno fundamental: acceso a internet y a una cuenta de correo. Para muchos de nosotros esto no es un filtro, pero para buena parte de la mayoría en el mundo eso es, en realidad, un obstáculo importante.

Desde que supe de Facebook, a mediados del año pasado, he visto cómo se le apunta negativamente de modo insistente señalando algunos elementos que se han identificado como de cuidado:

1) Algunos se han quejado de la versión en español de la interface de Facebook (errores de traducción, o traducciones incompletas en los menús) lo cual, afirman, también puede limitar seriamente su uso por comunidades no angloparlantes y puede conferirle un tinte anglo-centrista. (ver Facebook users critiques new Spanish edition)

2) Hay quienes alegan que hay toda una historia de drama detrás de sus orígenes, de modo que el tímido muchacho que lo presentó ya no es más quien lo controla. De hecho, se habla mucho de uno de los otros dos compañeros de viaje de Mark Zuckerberg, Peter Thiel, quien ha sido nombrado algo así como un filósofo liberalista y neoconservador egresado de la universidad de Stanford. Para algunos, “…So by his own admission, Thiel is trying to destroy the real world, which he also calls “nature”, and install a virtual world in its place, and it is in this context that we must view the rise of Facebook. Facebook is a deliberate experiment in global manipulation, and Thiel is a bright young thing in the neoconservative pantheon, with a penchant for far-out techno-utopian fantasies. Not someone I want to help get any richer.” (With Friends like these…)

3) Hay quienes afirman que, en realidad, Facebook comparte el mercado de los usuarios con las otras plataformas de networking ya mencionadas antes. Sin embargo esta afirmación es de cuidado, porque, en todo caso, ver al usuario de esta plataforma como una mercancía de intercambio ciertamente revela uno de los antivalores básicos del sustrato social que nos mueve. Además de ello, en términos prácticos buena parte de los usuarios de Facebook lo son también de, al menos, una de las otras plataformas mencionadas y esto muestra una suerte de circulación de usuarios entre plataformas que puede obedecer a una suerte de efecto bandwagon en su uso.

4) Han habido observaciones también en cuanto a difusión como herramienta para interacciones sociales, en una sociedad en la que, precisamente, avanzamos hacia una despersonalización progresiva de las relaciones y a una virtualización quizás algo exagerada de la realidad social. Lo cual es signo revelador de nuestros días y de nuestra involución como sociedades con pretensiones de modernas.

Hasta aquí sólo algunas de las observaciones y críticas hechas a Facebook mezcladas con algo de spicy propia. Sin embargo, en el fondo comienzo a pensar si esas críticas no estarán movidas por intereses que provienen, precisamente, de los representantes de las compañías que lideran las otras alternativas en plataformas de networking. Es decir, subyaciendo en última instancia la percepción de que estas plataformas no son más que empresas intercambiables, ¿no estaremos siendo objeto y sujeto de una discusión que sólo persigue revalorizarlas o desvalorizarlas en la bolsa?. Esto último es sólo parte de mi natural instinto a pensar en otras cosas además de lo que se ve. En realidad, en el fondo no se ha tocado aún un tema que me resulta interesante pensar aquí y que tiene que ver con el uso de estas herramientas por parte de sus miembros.

Una de las plataformas más vieja en este campo, Linkedin, en realidad surgió con la idea de poner en contacto a quienes no se conocían pero podían servirse de esta tecnología para iniciar proyectos juntos. Sin embargo, opiniones ingratas sobre Linkedin también se han escuchado. Y es que el tema aquí pareciera ser, de fondo el que se oculta siempre: ¿por qué nos empeñamos en que algo como la virtualización de las relaciones pueda operar de modo directo sobre las relaciones interpersonales?.

Mucho sabemos de relaciones interpersonales o empresariales que se potencian o ven favorecidas en determinadas circunstancias por la entrada en el juego de herramientas de conectividad virtual que posibilitan la ubicuidad y reducen el asincronismo. Sin embargo cierto es que pocas cosas sustituyen con igual efectividad e impacto a una conversación cara a cara o, incluso vía teléfono como herramienta para concretar proyectos, negocios o fomentar relaciones. De modo que, pese a lo que pueda creerse, ninguna plataforma de networking debiera estar pensada, originalmente al menos, como un sustituto de las relaciones interpersonales posibles. Sino, mejor, como un catalizador de la ampliación de las relaciones en función de la coincidencia de intereses comunes.

Pero bien, volviendo a lo que establecía JJ en su post: “Facebook o la sociedad enredada”, bueno sería decir que, en realidad, como herramienta de activismo sociopolítico, funcionan mucho mejor otras herramientas como las listas de distribución electrónica, los sms, las asambleas o los grupos de discusión, aunque esta apreciación, ciertamente se pone a prueba cuando sabemos que algunas plataformas de networking como Twitter permiten la información en tiempo real vía teléfono móvil.

Sin embargo, y aquí es donde enfilo mis baterías retomando una idea dejada atrás: es necesario dar cuenta de los patrones sociales de uso de internet de quienes son miembros de estas plataformas para poder entender hacia donde acudir a la hora de entender su difusión.

Más allá de la intencionalidad de quien pensó en Facebook, o quien lo financia en la actualidad, no hay nada que pruebe que, efectivamente, está ideada como una tecnología de derechas o en favor de esta amalgama de tendencias políticas (por llamarlo de algún modo). Menos aún en nuestro país. De hecho, en Venezuela, Facebook no es la plataforma de netowrking más difundida. Como muestra este artículo, la plataforma más utilizada en nuestro país es MySpace. Esto puede verse, además, si se hace un zoom sobre las edades y patrones de uso de las conexiones a internet en nuestro país lo cual revelaría patrones demográficos interesantes.

La tecnología no es, en ningún caso, neutra. No niega esto lo anterior. Antes establecía que, como plataforma, Facebook no puede verse, per se, como un espacio en el que sólo se defiende la ideología de derechas. La tecnología que sustenta Facebook, sin embargo podría ser utilizada para filtrar quien entre allí en función de sus convicciones políticas y es eso, entre otras cosas, lo que la hace no neutra. De hecho, los elementos que JJ señala al final de su artículo sobre uno de los aspectos de Facebook (la venta de amigos), revela importantes elementos sobre su uso, sin embargo, explica poco sobre porque allí hay movilizaciones de derecha o de izquierda.

En varios post míos en otros blogs, y en algún artículo también, he recordado el modo en que, por ejemplo, luego de los atentados de Madrid del 14 de marzo del 2004, se organizaron movilizaciones en contra de la historia que el gobierno vendía como justificación de las bombas en los trenes, y el modo en el cual esas movilizaciones repercutieron en el posterior resultado electoral. Nuevamente el sms es una tecnología no neutra utilizada en ese momento en función de un determinado interés político que hay quien llama “de izquierda”, aunque allí me reservo la opinión por ahora. Pero además, quiero mostrar que la virtualidad vía web no es la única forma que adquieren este tipo de plataformas de networking, y que allí, hemos visto cómo no sólo sirven para movilizar a la “derecha”. En la época del golpe del 2002 en Venezuela, por ejemplo, las listas electrónicas de discusión servían para organizar veedurías y movilizaciones desde la derecha, en un momento en el que esos mismos espacios eran utilizados por la llamada izquierda (de entonces y de ahora) mayormente para desmontar todo lo que se decía del “otro” lado.

Yo creo, sin embargo, que así como se ha hecho un estudio de las plataformas de networking y su uso a escala mundial y viendo lo que ese estudio revela (es una relación uno a muchos= un usuario – varias plataformas), es fundamental comenzar a hacer un estudio sobre la repercusión, en términos de potenciación del ciberactivismo y del activismo social en general, del uso de estas herramientas. Para ello, habría que ampliar el zoom e, incluso, hacer un análisis segmentado de su difusión, quizás que posibilitara su comparación con otras plataformas de networking utilizadas para fines similares.

En todo caso, como he venido diciendo a lo largo de este post, es importante analizar el patrón de uso de estas plataformas, para poder dar cuenta aquello que debe formarse y alentarse, y también desestimularse en los individuos para corregir ciertas cosas que podemos estar viendo como “perversiones” de la tecnología y que son, en suma, consecuencia de los patrones sociales que evidencian su uso. Definitivamente desde quienes nos concebimos como de izquieras, socialistas o, al menos, no-de-derechas, vemos con algo de molestia una suerte de aversión casi natural a este tipo de herramientas que existe en muchos de nosotros que podrían, en buena medida, meterle jugo y sustancia (discurso y praxis) al proceso en Venezuela. Mientras esta aversión exista, definitivamente esos espacios serán ganados para los rumores, la malinformación y, en resumen la ceguera.

Nos toca a todos buscar el interruptor y encender la luz. Y el movimiento se demuestra andando.

Agur!

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